Rosa Apablaza (Q.E.P.D.): Incansable formadora de generaciones de enfermeras y enfermeros UA

Profunda tristeza causó en la Comunidad Universitaria el sensible fallecimiento de Rosa Apablaza, querida y destacada académica del Departamento de Enfermería, que deja un legado en  la institución, en la carrera, en los que fueron sus alumnos, y en sus compañeros de trabajo, que la recordarán por entregar su vida al desarrollo de enfermería en la UA.

Con motivo de su partida, la profesora Verónica Iturra escribió un obituario que compartimos con ustedes a continuación:

La madrugada del 24 de diciembre, aproximándose Noche Buena, Rosita Apablaza, alzó vuelo, dejando a su querida familia y a nosotros, amigos y compañeros de tantos años en la Universidad de Antofagasta, con el dolor por una gran perdida humana y académica.

Con la tristeza de su partida, reflexionábamos ¿porque En navidad? Y luego pensamos, ese era el día. Rosita simbolizaba lo que la navidad representa; reúne a la familia y amigos, se comparten abrazos, buenos deseos y risas, hay ambiente de fiesta en las calles, y se hace entrega generosa del amor, todo eso era ella.

Una mujer bondadosa y presente, que siempre compartió con todos. De su familia, solo expresaba cariño y orgullo, como esposa y amada madre de sus hijos Rolando, Claudia y Daniela, de sus yernos y queridos nietos.

Profesional comprometida, siempre presumía ser egresada de la segunda promoción de enfermeras tituladas en la Universidad de Chile Sede Antofagasta en 1968. Antofagastina y liceana, primero trabajó en la atención comunitaria estatal, para luego en 1976, ingresar a nuestra Universidad como académica de enfermería de Jornada completa.

Desarrolló una extensa y productiva trayectoria: fue Jefe de Carrera por muchos años, profesora muy querida y valorada por tantas generaciones de enfermeros, siempre caminó llena de proyectos, motivada por perfeccionarse, realizó numerosos cursos y diplomados en educación y en gestión, Magíster en enfermería de la Universidad de Concepción y actualmente, participaba en el área de acreditación de carreras dependiente de VRA. No obstante estaba haciendo trámites de jubilación, porque ya pensaba descansar, realizó clases hasta dos semanas antes de su partida.

La añoranza crece con la nostalgia, tantos recuerdos de vida que nos unen y que ya no compartiremos, esos momentos en el día a día siempre muy divertidos. Ya no habrá una llamada o un mail recordatorio, ni sus invitaciones en que promovía alguna escapada a congreso o curso. Tampoco habrá un café durante el trabajo, ni libros que compartir, o películas que comentar, ni canciones que, entre risas, muchas veces tratamos de tararear.

Rosita siempre estará en nosotros, deja un legado de fuerza, energía y compromiso férreo con la institución, presentes en el recuerdo de su noble entrega diaria y en su tenacidad por siempre mejorar lo que hacemos hoy.

Solo queda agradecer el haberla tenido de compañera y amiga, la recordaremos con su dulzura, generosidad y eterna sonrisa, como la maestra valiente y positiva, que sin importar lo que la medicina expresara, jamás permitió que la enfermedad ensombreciera su belleza y dignidad.

Honramos su memoria, en la paz de su descanso.

Verónica Iturra

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